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CUIDA-TÉ. Los múltiples beneficios del té

En la milenaria China, el consumo de té comenzó de una manera medicinal. Hoy, es el perfecto acompañante de una mañana fría, una tarde lluviosa o un videochat con las amigas pero además, esta bebida tiene múltiples beneficios para la salud. 

Elaborado a partir de la planta Camelia Sinensis, el té fue descubierto por el Emperador Shen Nung, considerado el padre de la agricultura china en el año 2737 AC. Siglos después, cerca del año 800 DC, Lu Yu escribe el Ch’a Ching después de una investigación que duró 25 años, libro en el que se establecen los pasos para producir té.

El consumo social del té, como lo conocemos hoy, se instaura en el 960 DC. Actualmente, un 80% de la producción de la hierba es en formato industrial, en tanto un 20% de manera ortodoxa, es decir, siguiendo el método ancestral del Ch’a Ching, priorizando la calidad antes de la producción masiva y con una cosecha manual.

El beneficio más característico, presente en todos los tipos de té es el de los antioxidantes, sustancias capaces de prevenir o retrasar algunos tipos de daños a las células, causados por los radicales libres. Estos últimos son átomos que roban electrones a otros para ganar estabilidad y así van destruyendo las células, siendo la causa del envejecimiento y de la aparición de enfermedades degenerativas. Por ende, un alto consumo de antioxidantes puede entregarnos una mejor salud, reducir problemas en el sistema nervioso y una apariencia más joven.

Algunas causas que favorecen la producción de radicales libres son el consumo de tabaco, alcohol, falta de sueño, estrés, contaminación, exceso de sol, ejercicio intenso y una dieta desequilibrada.

El tipo de antioxidantes presente en cada uno de ellos, deriva del propio proceso de oxidación de la planta. De este modo, el té verde, que carece de un proceso de oxidación, contiene catequinas, en tanto el té negro, completamente oxidado, presenta teaflavinas y tearubiginas. Entre medio, el té blanco y oolong, presentan una mezcla, ya que el primero se acerca más al té verde y el segundo es similar al té negro.

Sin embargo, hay algunos beneficios propios de cada té, respaldados por estudios científicos*, los que describimos a continuación.

Té verde.

  • Reduce la inflamación
  • Mejora las funciones cerebrales y es estimulante, ya que tiene cafeína en dosis menores a las del café pero suficientes para estimular las neuronas y neurotransmisores como la dopamina en al menos un 12%, sin los efectos secundarios del consumo de café
  • Contiene otro estimulante llamado L-teanina, que además posee un efecto ansiolítico, por lo que el subidón de energía será mucho más templado que el proporcionado por el café.
  • Ayuda a quemar calorías y acelerar el metabolismo
  • Previene el cáncer. Esta enfermedad es causada por un crecimiento desmedido de células cuya acción oxidativa conlleva a inflamación crónica. Debido a esto, los antioxidantes del té verde previenen el cáncer y ha mostrado notorias mejorías en algunos pacientes. De acuerdo con una investigación, las mujeres que beben té verde tienen hasta 30% menos posibilidades de generar cáncer de mama y quienes lo consumen, mostraron una resistencia de 42% a desarrollar cáncer de colon y recto
  • Reduce las posibilidades de tener enfermedades degenerativas como el alzheimer, parkinson y demencia senil.
  • Evita el mal aliento, ya que las catequinas son antibacteriales
  • Reduce el nivel de azúcar en la sangre y mejora la resistencia a la insulina
  • Extiende la vida. Un estudio se basó en 14.001 sujetos japoneses que bebían té verde en grandes cantidades (5 o más tasas diarias). De ellos, un 76% mostró menos posibilidades de morir durante el estudio que duró 6 años.

Té negro

  • Los flavonoides benefician la salud cardiaca. Un estudio demostró que beber té negro reduce en 11% las posibilidades de sufrir del corazón, en tanto, aminora en 18% los niveles de azúcar en la sangre
  • Reduce el ‘colesterol malo’. El colesterol LDL transporta colesterol a las células en la sangre y a diferencia del ‘buen colesterol’ (HDL) que estimula la circulación y salida de éste a través del hígado, el LDL hace que esta sustancia se estanque en las arterias, lo que fomenta el riesgo de infartos
  • Mejora la salud intestinal. El aparato digestivo contiene trillones de bacterias y se asocia al sistema inmune. De hecho, algunos estudios han afirmado que la flora intestinal jugaría un importante rol al momento de combatir colon irritable, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, obesidad y cáncer. Los polifenoles del té negro ayudan a que estas bacterias, presentes en nuestro intestino, inhiban el crecimiento de sustancias y organismos perjudiciales para el cuerpo
  • Baja la presión arterial y el estrés
  • Al igual que el té verde, contiene cafeína y L-teanina, que mejoran la atención y concentración

Cabe destacar que estos beneficios están mucho más presentes en té de hoja de buena calidad ya que generalmente, las bolsitas se elaboran con té de baja calidad y la hierba es menos fresca.

*Fuente de estudios en www.healthline.com

Contenido desarrollado por: 
Mane Campos
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